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Es
curioso. El Cantar no habla directamente de Dios ni de los hijos. Pero
habla de la pareja, invento de Dios-Amor. Y de fecundidad en la Creacion.
No habla de Dios con nombre y apellidos, pero sus tiernos versos descienden
de su Corazón y a su Corazón conducen. Tampoco se habla
de matrimonio. Pero no se vive la pareja desde el amor libre, sino desde
la libre celebración del amor. No me resisto a resaltar gráfica
y musicalmente el fastuoso cortejo de la boda de Salomón, en
momentos en que se marginan, se ignoran, en la liturgia nupcial de nuestras
comunidades, tan necesarios textos de exquisita humanidad y luminosos
valores trascendentes, sólido fundamento del matrimonio cristiano. |
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